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Los delitos de odio: qué son y cómo combatirlos



María Mercedes Gomez, en Los usos jerárquicos y excluyentes de la violencia, define el delito de odio como “una conducta violenta motivada por prejuicios, y su producción y reproducción parecen propias de las sociedades humanas a lo largo de la historia.”.

R. Stotzer, en Comparison of Hate Crime Rates Across Protected and Unprotected Groups (2007), afirma que los delitos de odio “tienen lugar cuando una persona ataca a otra motivada exclusivamente por su pertenencia a un determinado grupo social, según su edad, sexo, identidad de género, religión, raza, etnia, nivel socio-económico, nacionalidad, ideología o afiliación política, discapacidad u orientación sexual.

En 2002, Boeckmann y Turpin-Petrosino definían los delitos de odio como una “expresión desafortunada de estereotipos negativos, prejuicios, discriminación y tensiones entre los grupos”.

Como vemos, se trata de definiciones muy similares: delitos que tienen en común el odio y la discriminación en base a ciertas características de la víctima o pertenencia a un colectivo.

Todas estas definiciones concuerdan con la que hace el propio Ministerio del Interior de España en cuyo Informe sobre incidentes relacionados con los delitos de odio, define los delitos de odio como “todas aquellas infracciones penales y administrativas cometidas contra las personas o la propiedad por cuestiones de “raza”, etnia, religión o práctica religiosa, edad, discapacidad, orientación o identidad sexual, por razones de género, situación de pobreza y exclusión social o cualquier otro factor similar, como las diferencias ideológicas.”

Definida la idea de delitos de odio, ¿cómo podemos combatirlos?

Evidentemente el primer paso es la prevención, algo que se consigue a través de una educación en el respeto a la diversidad humana, tanto en los centros educativos como en el ámbito familiar. Pero la realidad es que los delitos de odio se suceden cada día.

Cuando somos víctimas de un delito de odio, o testigos, debemos denunciarlo a las autoridades con el fin de que los culpables reciban un justo castigo. Para ello, los pasos a seguir son los siguientes:

  • Acude a la Guardia Civil o a la Policía Nacional para denunciar los hechos.
  • Si no vas a presentar la denuncia de manera inmediata, apunta todo lo que recuerdes con el fin de no olvidar ningún detalle que podría ser de suma importancia.
  • Si te han agredido físicamente y has sufrido alguna lesión, por leve que sea, visita un centro sanitario para que quede constancia y se emita un informe médico que luego deberás adjuntar a la denuncia.
  • Describir todo lo sucedido con el máximo detalle posible prestando una atención especial a los hechos, a sus autores, las palabras o expresiones que han utilizado, si llevaban algo que ayude a identificarlos (por ejemplo, un tatuaje), el lugar y los testigos.
  • Comunicar a los agentes cuando presentes la denuncia tu convicción de que la agresión está motivada por alguna de las razones antes indicadas: raza, orientación sexual, etcétera.
  • Busca el asesoramiento de un abogado que te guíe y asesore a lo largo de todo el proceso.


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J. Alfocea

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