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El delito de proposición de asesinato



Los actos preparatorios punibles, para el Derecho penal español, son aquellas conductas que realiza el autor de un delito con anterioridad a su ejecución, fase ésta del iter criminis en la que se produce su efectiva realización.

Se distinguen entre actos preparatorios impunes y punibles, estando éstos últimos regulados específicamente en los artículos 17 y 18 del Código Penal

Tipos
Conspiración

La conspiración, recogida en el Art. 17.1 CP, se da cuando dos o más sujetos deciden realizar un tipo delictivo, y llevan a cabo su ejecución de manera efectiva. La doctrina ha establecido que este delito exige que los sujetos activos, los conspiradores, decidan todos ellos la efectiva realización de la conducta con firmeza, aunque existen corrientes doctrinales que no exigen la participación del sujeto activo como coautor del delito, sino simplemente un influjo en la decisión de la resolución criminal en los demás.

Proposición

La proposición, regulada en el Art. 17.2 CP, supone que el sujeto activo, el proponente, que ha resuelto la comisión de un delito, invite a otro a ejecutar el mismo. Este tipo penal no requiere que el proponente realice materialmente la ejecución de la conducta, por lo que cabe calificar como proposición la inducción intentada, que se produce cuando el inducido desiste voluntariamente de la realización del delito, o cuando sencillamente la inducción no ha conseguido hacer surgir en el inducido la resolución de realizar el tipo penal.

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Provocación

La provocación se establece en el Art. 18 CP, el cual indica, que se considerarán como tal las conductas dirigidas a incitar a través de imprenta, radiodifusión, o cualquier otro medio de eficacia semejante, la perpetración de un delito. Así, este tipo penal exige, a diferencia de la proposición, que vaya dirigida a una pluralidad de personas indeterminadas y que ésta se haga efectiva a través de los medios expuestos, u otros análogos. Queda incluida dentro del mismo precepto, la apología del delito, que se produce cuando, empleando los mismos medios que exige la provocación, se difundan ideologías que homenajeen la comisión de delitos o a sus autores.
A propósito del delito de proposición de asesinato, el Libro II del Código Penal español incluye en su Título I, “Del homicidio y sus formas”, recoge las circunstancias en las que una persona puede ser acusada de homicidio, además incluye que invitar, proponer o encargar la muerte de otro también se encuentra recogido como delito.

En concreto, el artículo 141 CP establece que la “provocación, la conspiración y la proposición para cometer los delitos en los tres artículos anteriores [matar a otra persona concurriendo circunstancias diferentes], se castiga con una menor o dos grados inferior a la prevista en su caso, en los artículos anteriores “.

La posibilidad que nos ofrece Internet y los métodos de comunicación que utilizan la red es tan amplia que quizás no nos podemos imaginar la cantidad de usos que se le puede dar por parte de los usuarios de estas. Pero lo que es llamativo es cómo puede ser utilizada para objetivos no tan legales como la contratación de un sicario o asesino a sueldo.

Precisamente en el caso de Sonia C. P., fue condenada a seis años y medio de prisión por el Tribunal Provincial de Ourense de haber ordenado el asesinato de otra mujer.

El incidente ocurrió a mediados de 2014, cuando la acusada y condenada, celosa de otra mujer bajo la sospecha de que estaba teniendo una aventura con su ex pareja, contrató por Internet a un hombre para que acabase con su vida. Fue el propio hombre el que alertó a la Policía.



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