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Arrojando luz acerca del delito continuado



Con bastante frecuencia, el llamada “delito continuado” es es entendido como una especie de agravante basado en la repetición de un mismo delito y que por lo tanto, supondrá para su autor una condena mayor. Esto es cierto pero, tal y como veremos, sólo parcialmente.

El artículo 74.1 del Código Penal español establece que será autor de un delito continuado toda aquella persona que “en ejecución de un plan preconcebido o aprovechando idéntica ocasión, realice una pluralidad de acciones u omisiones que ofendan a uno o varios sujetos e infrinjan el mismo precepto penal o preceptos de igual o semejante naturaleza”.

Y si el autor ha infringido en varias ocasiones “el mismo precepto penal o preceptos de igual o semejante naturaleza”, ¿por qué no se le juzga por cada uno de ellos en lugar de aplicar un delito continuado? La respuesta, como veremos, es sencilla.

El objetivo esencial es evitar que una persona reciba una condena que podría ser excesiva en relación a la gravedad de los hechos cometidos pero a la misma vez, el castigo recibido será superior al que corresponde al delito cometido. Podríamos decir que el delito continuado trata de establecer cierto equilibro e imponer una pena que no resulte ni excesiva ni insuficiente.

Así, el artículo 74.1 C.P. señala que “…será castigado como autor de un delito o falta continuados con la pena señalada para la infracción más grave, que se impondrá en su mitad superior, pudiendo llegar hasta la mitad inferior de la pena superior en grado” (artículo 74.1).

Igualmente, cuando se trate de delitos patrimoniales, la pena base no atenderá al hecho más grave, si no a la suma de todos los perjuicios ocasionados.

En este sentido, el delito continuado “unificará” jurídicamente bajo un único delito (delito continuado de robo, de estafa, de blanqueo de capitales, etcétera) lo que desde un punto de vista material son seis hechos individuales pero a la vez similares por lo que respecta a su gravedad, a su naturaleza, a su cuantía, a su modus operandi y que, además, se han producido cercanos en el tiempo.

De hecho, los requisitos para que varios hechos delictivos puedan ser juzgados como un delito continuados con:

  • Que ninguno de esos hechos individuales esté siendo juzgado; de ser así, no será incluido en el delito continuado.
  • Todos los hechos deben responder a un “dolo unitario”, es decir, que exista un intencionalidad y que además ésta sea semejante en todos ello.
  • Que todos los hechos que dan origen a la causa sean susceptibles del mismo delito, o de delitos de una naturaleza igual o semejante. No se podrán incluir dentro de un mismo delito continuado, por ejemplo, un delito de estafa, otro de calumnias y otro de robo, pues son delitos de diferente naturaleza y que conllevan penas distintas.
  • Que todos los hechos individualizados se hayan producido próximos en el tiempo y el espacio.
  • Que todos ellos presenten el mismo modus operandi.
  • Que exista una unidad de autor, es decir, el mismo sujeto.

Una última observación: el delito continuado prescribirá a partir del último hecho incluido en el mismo y según el plazo de prescripción que corresponda al delito común cometido.



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J. Alfocea

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