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Reclamación de daños por accidente de un vehículo por un animal. Un vehículo chocó contra un jabalí en las inmediaciones de los terrenos de un coto de caza.

El demandante reclamaba una indemnización por los daños experimentados en su vehículo como consecuencia del coche contra un jabalí de grandes dimensiones. El conductor se encontraba circulando por la localidad de Silleda, en una vía cercana a un coto de caza, cuando el animal irrumpió súbitamente en la carretera, sin que pudiera hacer nada por evitar el golpe.

El accidentado interpuso una demanda civil de reclamación de daños, ante el Juzgado de Primera Instancia nº 1 de Lalín, contra la compañía Zurich Seguros S.A. y contra la Sociedad de Caza y Pesca de Silleda, que no se personó en la causa.


La sentencia de la Audiencia revocó la de primera instancia, atribuyendo la responsabilidad a la Sociedad de Caza y Pesca de Silleda y a la aseguradora Zurich, haciéndolas deudoras solidarias de la cantidad reclamada

Reclamación de daños por accidente de un vehículo por un animal | JuicioCivil.com
Procedimiento de reclamación de daños en un supuesto de responsabilidad extracontractual: un vehículo chocó contra un jabalí en las inmediaciones de los

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Para que el condenado a indemnizar los daños y perjuicios derivados de un accidente de tráfico pueda apelar la sentencia, es necesario que consigne la cantidad impuesta por el Juez y los intereses legales.

Aunque nuestro ordenamiento jurídico reconoce el derecho a la segunda instancia, es decir, a que la primera sentencia de un Juez sea revisada por otro de superior categoría en el escalafón, sin embargo, en algunos casos el ejercicio de un recurso necesita del cumplimiento de determinados requisitos para su admisión.

Ése es el caso de la apelación para los que hayan sido condenados a pagar una indemnización en concepto de daños y perjuicios derivados de un accidente de circulación. Para que el condenado pueda apelar la sentencia, es preciso que consigne en el Juzgado tanto la cantidad a la que se le haya condenado como los intereses y las costas procesales.

El Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo, máximas instancias judiciales de nuestro país, coinciden en destacar que dicho requisito posee un carácter preceptivo, esto es, imprescindible. Eso significa que sin consignación no hay recurso de apelación posible (tampoco el de casación ni el extraordinario por infracción procesal). El artículo 449.3 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LEC) lo establece claramente.

De todas formas, hay un aspecto que debe tenerse presente. Lo que exige la LEC es que el depósito se realice antes de presentar el recurso (ya que, de lo contrario, éste será inadmitido). Si lo que sucede es que no se presenta, junto con el recurso, el justificante de haber realizado el depósito, en ese caso sí será posible la subsanación posterior. Por lo tanto, únicamente es subsanable el olvido consistente en no demostrar que el depósito se ha realizado, pero no la omisión del depósito en sí.

Se trata, por lo tanto, de un requisito de carácter estrictamente procesal, que deberán tener muy en cuenta los abogados que hayan conseguido una condena para sus clientes, pues esa simple omisión impide el ejercicio de la apelación. Lo que se persigue con esta medida es garantizar que el demandante cobre, si finalmente la apelación es desestimada, tanto la cantidad reclamada como los intereses legales que ésta devengue.

Un ejemplo de lo mencionado lo encontramos en el caso que se desarrolló ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 1 de Almadén y la Sección 1ª de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, constituida por los Ilustres Magistrados Dña. María Jesús Alarcón Barcos, D. Luis Casero Linares y Dña. María Pilar Astray Chacón.

El Juzgado condenó a la demandada (Generali Seguros), el 9 de diciembre de 2014, a indemnizar a la parte demandante con 23.680 euros (cantidad intermedia entre los 37.994 euros reclamados por la afectada y los 4.950 euros ofrecidos por la aseguradora). Llegado el momento de interponer el recurso, la compañía de seguros no consignó la cantidad por completo, ya que omitió los intereses legales. Eso llevó a los Magistrados de la Audiencia a desestimar la admisión del recurso el 9 de julio de 2015, en cumplimiento de lo ordenado por la LEC para esos casos.

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Reclamación de los daños ocasionados por un peatón en un accidente de tráfico.

Cuando dos vehículos tienen un accidente normalmente se intenta alcanzar un acuerdo con las aseguradoras para evitar el juicio. Sin embargo, cuando el accidente tiene lugar entre un vehículo y un peatón, la única solución, si se desea cobrar una indemnización, es demandar al responsable (son difíciles los acuerdos amistosos). A continuación veremos cómo se desarrolla un proceso de este tipo.

Una mujer conducía su ciclomotor por las calles de Málaga cuando, de forma inesperada, un peatón se cruzó en su trayectoria y la arrolló. La conductora acabó en el suelo con diversas lesiones y la moto dañada. Necesitó varios meses para recuperarse, aunque no por completo, pues le quedaron secuelas permanentes (en la mano y en la cara).

En la demanda que presentó contra el peatón incluyó una relación detallada de los daños que reclamaba: 120 días impeditivos, 3 puntos de secuela, perjuicio estético y reparación del vehículo (11.343 euros en total). El procedimiento se enmarcaba dentro de la responsabilidad extracontractual o aquiliana.

Las versiones de ambos implicados diferían: según la demandante, el semáforo estaba en verde para los vehículos y en rojo para los peatones; el demandado, en cambio, afirmó que estaba en verde parpadeante para los peatones y en ámbar, también parpadeando, para los vehículos.

Otro elemento importante del caso fue que la mujer reconoció que llevaba el casco desabrochado. Era una circunstancia que podría haber sido mejor aprovechada por la defensa del demandado para lograr, cuando menos, una rebaja en su grado de responsabilidad. Sin embargo, el demandado no hizo hincapié en ello. Tampoco presentó un informe contradictorio del valor de los daños ni de las secuelas.

El Juzgado de Primera Instancia nº 4 de Málaga estimó la demanda y condenó al peatón a indemnizar a la conductora con 11.343 euros (eso fue el 30 de abril de 2010). El condenado, no obstante, interpuso un recurso de apelación, que fue conocido por la Sección 5ª de la Audiencia Provincial de Málaga.

El recurso se resolvió el 30 de diciembre de 2013. Los Magistrados de la Audiencia, D. Hipólito Hernández Barea, Dña. Inmaculada Melero Claudio y Dña. María Teresa Sáez Martínez, se centraron en su resolución en dos aspectos:

- Por una parte, se demostró que el semáforo estaba en rojo para los peatones y en verde para los vehículos. Eso hacía al peatón responsable del accidente.

- Más dificultades les planteó el hecho de que la conductora no llevase abrochado el casco. Los médicos que declararon en el juicio no pudieron asegurar que el alcance de las lesiones estuviese influido por esa circunstancia.

En base a ambos razonamientos, la Audiencia confirmó la sentencia apelada.

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Reclamación de indemnizaciones por lesiones derivadas de un accidente de tráfico.

Los daños personales ocasionados por un accidente de circulación pueden consistir en lesiones o secuelas o, en el peor de los casos, en fallecimientos. Ambos resultados, tanto la muerte como las lesiones físicas, se indemnizan atendiendo a un sistema legalmente tasado. La experiencia adquirida a través de la práctica judicial, a la hora de resolver este tipo de casos, llevó al legislador a establecer en la ley los criterios a aplicar para valorar las indemnizaciones correspondientes a un accidente de tráfico.

Para ello existe un baremo, contenido en la Ley de responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, que se actualiza cada año. En él se contienen unas tablas que, atendiendo a las circunstancias de la víctima del accidente, señalan las cantidades con las que se le indemnizará.

Cuando alguien fallece en un accidente, se le abona una indemnización a sus familiares más cercanos, en el caso de que los tenga. Suele consistir en una cantidad a tanto alzado, que se incrementará en función de diversos factores: la edad de la víctima o del familiar, el grado de parentesco existente entre ellos, si ambos convivían en el mismo hogar, etc…

Por el contrario, las secuelas permanentes derivadas de los accidentes se indemnizan de otra manera. En primer lugar, en función de unas listas contenidas en la ley mencionada, hay que valorar los puntos asociados a la secuela. Después habrá que acudir a las tablas a las que antes se ha hecho referencia, ya que en ellas se establece una cantidad en euros atendiendo a la edad del perjudicado y a los puntos de la secuela.

Las lesiones que tengan un carácter provisional, de las que se prevé que se recuperará el afectado, se indemnizarán de otra forma. La ley habla de días de hospitalización, días impeditivos y días no impeditivos. Por cada uno de ellos se le abonarán a la víctima entre 30 y 70 euros.

Tanto la cantidad correspondiente a las lesiones como a las secuelas puede incrementarse aplicando un factor de corrección, que puede llegar hasta el 75%. Dependerá de los ingresos anuales del perjudicado. A las personas que estén en paro y a los estudiantes se les equiparará con el tramo inherente a los que perciben menos rentas, esto es, hasta un 10%.

Todas estas indemnizaciones pueden resolverse con una negociación entre su abogado y la aseguradora del conductor responsable. De lo contrario, sería necesario acudir a juicio. A través de un ejemplo se entenderá mejor el sistema de indemnizaciones.

Imagínese que Agustín ha sufrido, como consecuencia de un accidente, un problema de movilidad en su tobillo izquierdo. Estuvo 3 días en el hospital y 24 considerados como impeditivos (no podía trabajar ni llevar una vida normal). Además, sus secuelas fueron valoradas en 5 puntos. Tenía 44 años y unos ingresos anuales de 35.000€.

Así que le corresponderían:

- Por sus problemas de movilidad en el tobillo: 788´45€ x 5 puntos = 3.942´25€.

- Por los 3 días que estuvo en el hospital: 71´84 x 3 = 215´52€.

- Por los 24 días impeditivos: 58´41 x 24 = 1.401´84€.

- Si al total, 5.559´61€, se le aplicase un factor de corrección del 14% (en función de sus ingresos), Agustín recibiría 6.337´96€.

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Reclamación de los daños causados en el vehículo en un accidente de tráfico.

Los accidentes de tráfico son susceptibles de causar dos tipos de daños: personales y materiales. En el presente artículo vamos a ocuparnos de estos últimos. Los daños materiales más importantes derivados de los accidentes de circulación son los provocados en los vehículos implicados. La indemnización de los daños ocasionados en los objetos que se porten en los vehículos accidentados será más difícil de obtener, pues no siempre será fácil justificarlos.

Toda la materia relacionada con la circulación y la responsabilidad civil ha sufrido una evolución extraordinaria durante las últimas décadas. Partiendo del artículo 1902 del Código Civil, según el cual el que causa un daño a otro, ya sea de forma culpable o negligente, está obligado a resarcirle por el mismo, se ha llegado a un sistema fuertemente legislado en el que cobran especial importancia la Ley de responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, la Ley de Contrato de Seguro y los convenios entre aseguradoras.

La ley española establece de forma imperativa la obligación de asegurar los vehículos. Se trata de un requisito imprescindible para poder circular por las vías públicas. Si bien el seguro obligatorio de responsabilidad civil sólo cubre ciertos daños, los propietarios de los vehículos podrán concertar otros más completos -también más caros-, que les proporcionen una mayor cobertura.

En el momento inmediatamente posterior a un accidente, una vez que se haya atendido a los posibles lesionados, los conductores deben rellenar el parte amistoso de accidentes. En él harán constar sus respectivos datos y los de sus aseguradoras. En el impreso con el que cuentan (y que todos los conductores suelen llevar en sus coches, ya que las aseguradoras facilitan ejemplares de los mismos) también podrán hacer un croquis de cómo tuvo lugar el accidente.

Después, los implicados tendrán que dar parte a su compañía de seguros. En principio, cada conductor perjudicado debería ser indemnizado por la aseguradora del conductor con el que haya colisionado o tenido el problema. Y decimos en principio porque las compañías de seguros se dieron cuenta de que dicho sistema era antieconómico, además de perjudicial para el cliente.

Así que comenzaron a celebrarse convenios entre aseguradoras. Hoy en día los desperfectos del vehículo son abonados al conductor por su propia compañía, sin perjuicio de que ésta compense posteriormente con la contraria las indemnizaciones que hayan satisfecho respectivamente.

Con respecto a los daños en el vehículo, hemos de tener en cuenta que la mayoría de los coches que circulan por nuestras carreteras no son nuevos. Normalmente tienen algunos años. Por eso es importante explicar qué es el valor venal de un vehículo. No es, ni más ni menos, que el precio que puede obtener el propietario con su venta. Por lo tanto, el valor venal variará en función de la antigüedad del coche, de su estado de conservación y de la situación del mercado automovilístico de segunda mano.

Las aseguradoras, cuando el coste de la reparación del vehículo es superior a su valor venal, se niegan a satisfacerlo. A veces aplican un factor corrector sobre dicha cantidad, abonando, por ejemplo, el valor venal más un 20 o un 40%. Cuando estos casos llegan a sede judicial, habrá que tener en cuenta el criterio del Juez en cuestión. Algunos llegan a imponer a las aseguradoras la obligación de pagar la reparación por completo, aun cuando ésta exceda, incluso, el 100% del valor venal.

Veamos un ejemplo: Alfredo sufrió un accidente y su coche resultó dañado. El vehículo tenía un valor venal de 4.000€ y la reparación costaba 5.000€. El valor venal incrementado en un 40% sería igual a 5.600€. En ese caso, el Juez obligaría a la aseguradora a abonarle a Alfredo el arreglo de su coche.

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