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El comprador de un vehículo demandó al vendedor porque considerab...

Publicación de Abogados Portaley.com sobre Reclamación de daños - 21 de septiembre de 2015

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Abogados Portaley.com El comprador de un vehículo demandó al vendedor porque consideraba que el vehículo adquirido apenas podía utilizarse.

Para apreciar bien las diferencias entre la responsabilidad extracontractual y la contractual, qué mejor que ofrecer un ejemplo de esta última. A través de él podrán comprenderse los elementos que las diferencian, cuyo punto de partida está claro: en un caso existe una relación jurídica previa entre las partes; en el otro, la causa del daño es, precisamente, la circunstancia que llegará a vincular a los implicados.

Cuando lo que se ha adquirido en un contrato de compraventa no reúne las condiciones esperadas por el comprador, el Código Civil reconoce a su favor diversas acciones de reclamación. Así, no es lo mismo que la cosa sea absolutamente inservible a que tenga un valor inferior al pagado. Dependiendo del perjuicio del que el comprador se sienta víctima, empleará una u otra acción: rescisión del contrato, saneamiento por vicios o defectos ocultos, nulidad, etc…

Si, por ejemplo, alguien compra un coche y, después de comenzar a utilizarlo, se da cuenta de que está en peores condiciones de las prometidas, lo normal es que solicite el reintegro de la diferencia entre lo que pagó y el valor que en realidad tiene el vehículo. Si, por otra parte, el coche no funciona y, por lo tanto, no sirve para cumplir la función pretendida (desplazarse), se podrá acudir al artículo 1101 del Código Civil y reclamar por incumplimiento contractual.

En un caso que se desarrolló ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3 de Picassent, con posterior recurso de apelación ante la Sección 7ª de la Audiencia Provincial de Valencia, el adquirente de un coche de gama media se sintió gravemente perjudicado por el estado del vehículo que había comprado.

Según él, había pagado cerca de 8.000 euros por el coche y éste tenía numerosos defectos: no funcionaban los elevalunas eléctricos ni el aire acondicionado, el asiento del copiloto estaba hecho polvo y el embrague y el turbocompresor estaban a punto de romperse. Sin embargo, el vendedor afirmaba que la venta del coche se había cerrado en torno a los 3.000 euros y que el comprador conocía -o debería haber advertido- los desperfectos que presentaba.

Los Magistrados que resolvieron la apelación del comprador (cuya demanda había sido desestimada en primera instancia), Dña. María Pilar Eugenia Cerdán Villalba, D. José Antonio Lahoz Rodrigo y Dña. María Ibáñez Solaz, tuvieron en cuenta que:

- El vehículo se ofrecía en internet por 8.800 euros, así que a lo mejor se había vendido por la cantidad que sostenía el comprador.

- En el impuesto de transmisiones se hizo el pago en virtud de una compra por valor de 3.000 euros.

- El vehículo había pasado la ITV dos días antes de la compraventa.

- El coche funcionaba, aunque no perfectamente, sino con muchas taras.

En vista de lo expuesto, los Magistrados consideraron que habría sido más conveniente ejercer la acción de saneamiento por vicios o defectos ocultos, incluso a pesar de que cualquier comprador de objetos de segunda mano siempre asume cierto riesgo al adquirir el bien. Por lo tanto, la apelación también fue desestimada, confirmando la primera sentencia.

21 de septiembre de 2015   Tema: Reclamación de daños   Comentar

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