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Publicación de Abogados Portaley.com sobre Delito de amenazas y coacciones - 13 de junio de 2015

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Abogados Portaley.com Recurso de apelación presentado por un hombre que fue condenado por amenazar a su ex mujer con divulgar un vídeo íntimo en internet.

El delito de amenazas se da cuando una persona trata de coartar la libertad o la voluntad de otra, utilizando para ello la intimidación de cometer contra ella algún delito u otra conducta no aceptable. Teniendo esto en cuenta, el Juzgado de lo Penal nº 5 de Pamplona condenó a un hombre por haber amenazado a su ex mujer con publicar en internet un vídeo en el que ella aparecía masturbándose.

Consideraba el Juez que tales hechos eran muy graves, teniendo en cuenta el perjuicio que podría haberse causado a la mujer de haber cumplido su ex marido las amenazas. Por eso las penas que se le impusieron eran considerables: 6 meses de prisión, inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, privación del derecho a la tenencia y porte de armas durante 1 año y 1 día y, además, prohibición de acercarse (a menos de 300 metros) o de comunicarse con ella durante 1 año y 6 meses.

El condenado, obviamente insatisfecho con dicha resolución, interpuso recurso de apelación, que fue resuelto por la Sección 2ª de la Audiencia Provincial de Pamplona el 18 de julio del año 2014. La Audiencia no aceptó como probados los hechos que así habían sido declarados en la sentencia condenatoria. Y ello, explica el Ponente, Don Francisco José Goyena Salgado, por las siguientes dos circunstancias:

- En primer lugar, porque no pudo demostrarse que el hombre amenazara a su ex mujer con divulgar el supuesto vídeo (ahora veremos por qué lo llamamos supuesto). La única prueba que había en ese sentido era la declaración de la víctima, lo que, a juicio de la Audiencia, era demasiado poco como para condenar al ex marido.

- En segundo lugar, y casi tan importante como el punto anterior, de ninguna de las maneras había quedado acreditada la existencia del vídeo. No es que éste no se hubiera aportado a la causa, es que ni siquiera se había probado que se hubiese grabado a la mujer en una actitud tan íntima.

Aceptando que para que exista delito de amenazas es necesario que éstas sean reales, es decir, que tengan la entidad suficiente como para coartar a la víctima, y dada la práctica ausencia de pruebas, la Audiencia no entendía cómo había sido condenado el acusado. No tuvo más remedio que dictar sentencia absolutoria y revocatoria de la primera.

13 de junio de 2015   Tema: Delito de amenazas y coacciones   Comentar

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